Camille

No puedo negar que me gustaba imaginar cómo serían todos aquellos hombres rendidos ante el inevitable juego de seducción que se procesaba en el burdel de Madame Morgana. Suponía algo tan fascinante para mí que al poco tiempo se convirtió en uno de mis pasatiempos predilectos. Me resguardaba allí, copa en mano y mirada al […]

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A ti, mujer

A ti, mujer, que ya no bailas con la luna por el qué dirán. A ti, mujer, que ya no te quieres porque otros te han juzgado.

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El beso del cuervo

La muerte susurra en el frío descalzo. Ya no hay grito, ni sueño, ni llanto. La niña busca refugio bajo la piel y amparo en los párpados sellados. Huye de la tormenta, traza sombras entre espasmos. Ya no queda hogar. Del calor de antaño sólo hay ceniza. La niña recrimina a sus huesos sin vida: […]

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Nocturno en si bemol menor

Clic aquí para ambientar Cuando las imágenes se descomponen en el tiempo del mismo modo que el cuerpo que reposa inerte bajo su epitafio, los muros registran y conservan las palabras recriminatorias de una acalorada conversación. Y a veces, en las madrugadas de verano, al teñirse las nubes de arrebol, el éter adquiere una tonalidad violácea […]

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Madame Morgana

Aquel burdel destilaba un inconfundible hedor que Camille calificó de libertino. Un juego de faldas que se percibía en aquel ambiente turbio y cargado y se filtraba en las cabezas huecas de aquellos hombres hechos de vicio y lujuria. La dueña del antro, mezcla de ingenio, ternura y perversión, desprendía cierto aire maternal y se ganaba así la […]

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